¡Cuidado: acciones con dividendo!

Ya varias veces nos ha advertido BlackRock de las acciones con pago de dividendo. ¿Pero por qué? ¿qué tienen de malo este tipo de acciones?

En realidad, nada. Pero todo exceso puede ser peligroso. Y es a eso a lo que se refiere BlackRock, el más grande gestor de capitales del mundo entero. En vista a los tipos de interés actuales muchos inversores, tanto en Europa como en USA, han buscado una alternativa en el mercado de acciones. Y sobre todo en las acciones con altos dividendos.

Por eso esta clase de acciones en especial podría experimentar algunas correcciones en los próximos meses.

BlackRock prevé que muchos intersores avandonarán sus posiciones tan pronto como el mercado de bonos y los intereses en el mercado empiecen a ofrecer retornos más aceptables. ¿Cuánto podría pasar algo así? Lo más probable es que, de darse tal escenario, esto ocurra en los próximos años.

La rentabilidad por dividendo no lo es todo

Ese es el principal motivo de BlackRock. El segundo es que muchos inversores suelen dejar de lado el análisis del aumento histórico de los dividendos (si hay o no un incremento sostenible y constante). En cambio, tienden sobrevalorar la rentabilidad por dividendo actual. Muchos dan prioridad a las acciones con una alta rentabilidad por dividendo con la creencia errónea de que sólo así tendrán un mejor retorno sobre sus inversiones.

Es importante no cometer ese error.

[symple_box color=”green” fade_in=”false” float=”center” text_align=”center” width=””] Comprar acciones sólo con base en su rentabilidad por dividendo es algo peligroso para todo inversor. Esa estrategia conduce por lo general a un rendimiento inferior al del mercado, es decir, a un underperformance. El DIV-IBEX o el DIV-DAX no superan a sus respectivos bench markts, el IBAX35 o el DAX30. [/symple_box]

El crecimiento de los dividendos es la clave

La tasa de crecimiento de los dividendos es fundamental. Una acción cuyos dividendos crecen de forma saludable y constante un 10% o 15%, es superior a una acción cuyos dividendos permanecen constantes o que crecen lentamente. No importa que tan alta sea la rentabilidad por dividendo actual.

La tasa de crecimiento de los dividendos dice más sobre el éxito futuro de una acción que su rentabilidad por dividendo. En esto tienen BlackRock toda la razón.

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Veamos un ejemplo. Daimler vs. Novo Nordisk

La diferencia en el rendimiento entre una acción con una buena tasa de crecimiento de sus dividendos y una con una alta rentabilidad por dividendo momentánea es a largo plazo enorme.

rentabilidad por dividendo

Supongamos dos gemelos. ¡Típico ejemplo! Ambos invierten 10.000 euros en acciones durante 20 años. Uno de ellos compra acciones del automotor Daimler, cuya rentabilidad por dividendo ha sido en promedio de 3%. El otro invierte la misma cantidad en el productor de insulina danés Novo Nordisk, cuya rentabilidad por dividendo ha sido de “sólo” 1,5%.

¿Quién habrá hecho la mejor inversión?

Veamos. El primer gemelo habrá logrado un total de 22.000 euros con su inversión.

El segundo habrá alcanzado la increíble suma de más de 1 millón de euros. Sí, lo has leído bien. Suena absurdo, pero puedes comprobarlo tú mismo utilizando el tool de la página.

¿Pero cómo puede ser posible? Ocurre que Novo Nordisk ha incrementado sus dividendos año tras año de manera constante cerca de un 20%. Sólo que al mismo tiempo a crecido su cotización y por eso su rentabilidad por dividendo es de “unicamente” 1,5% (calculada de forma actual). Por eso no debemos dejarnos confundir.

Dado que la rentabilidad por dividendo se mide usando siempre la cotización actual, acciones con caídas en sus cotizaciones puede tener rentabilidades por dividendo muy altas, lo que resulta engañoso. Con base en ello es que BlackRock hace su advertencia. Muchos inversores cometen ese típico error. Al buscar remplazo para los bonos estatales y los intereses en el banco, han comprado en masa acciones que prometen “altos dividendos” guiándose por la rentabilidad por dividendo actual. Intuitivamente todos tendemos a caer en esa trampa: 5% suena mucho mejor que 1,5%.

Ya uno de los primeros maestros del value investing, Benjamin Graham, advertía en su libro “El inversor inteligente” sobre el peligro de dichas acciones.

Por supuesto, el problema no son las acciones con pago de dividendos, sino un análisis superficial de las mismas.

 

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